lunes, 10 de febrero de 2020

Sinopsis «María, cinco gritos en el silencio»



¿Qué pasa cuando el verdugo se enamora de su víctima? ¿qué sucede cuando se elige teñir de sangre al amor? 

En la fría y enigmática Bogotá confluyen los demonios de un hombre obsesionado con dar muerte a mujeres jóvenes de tez blanca, cabellos oscuros y ojos marrones.  El deseo de sangre y de amor, matizarán la historia de un entrañable psicópata que esconde sus secretos en el pasado, en donde el lector, tendrá que sumergirse en cinco líneas de tiempo para obtener las piezas del rompecabezas que desvelará el misterio que ronda al asesino que irrumpe en la oscuridad.

«María» fue el nombre de la elegida, pero en esta historia, será el nombre de la maldición. 




martes, 12 de junio de 2018

Votaré para que Colombia deje de ser violada

Opinión

Al analizar un poco la contienda electoral, sin mucho esfuerzo nos damos cuenta de que, al igual que en el plebiscito por la paz estamos divididos. Votar por cualquiera de las opciones que nos ofrecerá el tarjetón el próximo 17 es elegir el mal menor. Tenemos dos caminos: uno de ellos es una vía silenciosa que ya venimos caminando desde hace más de dos décadas y que nos seguirá llevando a la pobreza y a la inequidad sin que nos sigamos dando cuenta.  El otro camino no es claro, no sabemos para donde nos llevará, pero es seguro que no será a convertirnos en una nación más pobre de lo que está proyectado para los siguientes cuatros años. Lo cierto es que si tomamos este rumbo se marcará un precedente histórico que evidenciará la realidad de este país.

No escribiré sobre propuestas porque no son más que eso: propuestas. Escribiré someramente sobre las razones que me inclinan a elegir entre el cáncer que representa Duque y la quimioterapia que representa Petro. Por un lado, el cáncer que ha invadido a Colombia desde hace mucho tiempo es una enfermedad que mezcla el odio, el egoísmo y la ignorancia y que, más tarde que temprano, nos alcanzará a todos los que estamos ubicados en el órgano vital de la clase media y baja.  Este mal se ha venido manifestando en síntomas fáciles de detectar como por ejemplo el risible salario mínimo, la disminución de derechos para los trabajadores, el empleo informal, el plan de extinción de la educación púbica superior, el pésimo sistema de salud, el desastroso sistema de educación, por nombrar algunos… No quiero deprimirme antes del domingo.

Por el otro lado está la quimioterapia, tratamiento muy doloroso, pero necesario para que el paciente se recupere y que, así como puede salvarlo, puede acelerar su muerte si no se cumple meticulosamente con las indicaciones médicas. Si el tratamiento no funciona muchas veces es porque el paciente ha perdido las ganas de luchar, de reconciliarse en el dolor consigo mismo, de vivir. Por eso es necesario que el país se una por una misma causa, por unos mismos ideales y crea en el tratamiento de lo contrario su padecimiento lo llevará a una agonía larga y muy dolorosa. Lamentablemente es muy probable que esa unión no se dé porque el cáncer que toleramos desde hace tantos gobiernos es tan fuerte que ha multiplicado sus células cancerígenas en casi todas las estructuras sociales generando rencor y deseos de venganza que, en lugar de consolidar la paz, agravan aún más la situación. Ellos, (políticos, medios de comunicación y pueblo ignorante de su historia) sabotearán el tratamiento y no permitirán que salga de cuidados intensivos nuestra enferma Colombia. Los promotores del cáncer se valdrán de artimañas como engañar y oponerse a la medicina que con paciencia el país debe tomar; porque lo único que les interesa a ellos es arrasar con la salud del paciente en el que viven. No les importa que muera pues ellos ya tienen asegurada su existencia lejos, en otro cuerpo.    

Ojalá tuviéramos más sentido de pertenencia por este cuerpo con el que hemos sido bendecidos, tan bello y tan espectacular que responde al nombre de Colombia y que, por estar tan “buena” y estar tan “rica” ha sido vendida por nuestros dirigentes para que trabaje de prostituta y así, quede indefensa para que la violen y la roben (y con ella a todos nosotros). Estamos jodidos, además de estar enfermos de cáncer, también nos roban y nos violan. Los exámenes de medicina legal muestran restos de esperma de un tal E.E.U.U y las investigaciones que se adelantan tienen como “presuntos cómplices” a unos señores de apellidos Gaviria, Pastrana, Uribe y Santos. Pero lo más triste de todo es que nos acostumbramos a vivir en la prostitución y la gran mayoría de las células de Colombia quieren que la Madre Patria trabaje en un burdel que queda a la derecha de la calle Corrupción, el mismo burdel que elegimos cada cuatro años.  

Es indignante lo que sucede por estos días en el cuerpo en el que vivo y aunque sé que soy solo una célula de este cuerpo, sé que hay muchas células como yo que apuestan por una recuperación a largo plazo y no por una lenta y dolorosa agonía. Hoy solo tenemos una oportunidad para intentar salvarnos, un médico que, aunque no es el mejor, tenemos que creer en él, más por fe que por convicción.

Creer en Petro representa un salto al vacío que sin duda dejará el precedente de que el colombiano promedio se cansó de tanta basura e injusticia social, es un salto de valentía por parte del votante para creer en que se puede alcanzar un país que reduzca en algo la desigualdad social, es la oportunidad para desafiar el destino que nos tienen trazado y que a diario nos quita oportunidades de progreso y la oportunidad de que tomemos las riendas de nuestra amada Colombia. Petro no es quizá el candidato que represente el sentir de la mayoría de nosotros, tampoco lo es Duque, pero el primero genera en mí algo de esperanza.


@mariocesarherediaescribe